Me encantan Mert Alas y Marcus Piggot desde que los descubrí en la campaña de Miu Miu de hace ya no sé ni cuantas temporadas, básicamente porque consiguieron dos imposibles a la vez:
1) Que Lindsay Lohan no pareciera ni ella misma, disfrazada de muñequita estilosa.
2) Y que, encima, me encantara.
Y a mí, hay ciertos logros que me provocan devoción hasta la muerte.



Además, siempre es de agradecer descubrir que hay más gente en el mundo padeciendo una enfermiza adoración por las decoraciones kitsch…





A Devon le sentó mejor que a nadie lo de salir en el desfile medieval de Chanel de la manita de Lagerfeld. Mírala, ahí está, renaciendo. Porque tras A Todo Gas 2, lo más fácil era pensar que ya no levantaría cabeza…
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